ANTOLOGÍA VISUAL
La extraordinaria experiencia de vida que nos permite la naturaleza humana, como parte de un todo, más allá de nuestra comprensión; un todo que nos crea, transforma y reclama de nuevo hacia sí mismo; siempre es motivo de diálogos, experimentación, descubrimientos, confluencias, desencuentros y aprendizajes sobre nuestras posibilidades de construcción y deconstrucción desde el pensamiento complejo, hasta las acciones y reacciones más elementales de nuestro Ser; diálogos que modelan al individuo en su unidad, para a su vez construir patrones sociales múltiples, fluctuantes y complejos.
En esta variada muestra plástica, la naturaleza en su infinito esplendor a través de las manos de nuestros artistas, sus materiales y el intenso proceso creativo abstracto, que cada uno de ellos se permitió, cocrear escenarios primordiales del despliegue de la danza cíclica de la vida. Nos invitan a resistir no sólo desde la fortaleza, sino más bien, desde una sutil armonía, entre fuerza y vulnerabilidad, equilibrándose en el misterioso vaivén de la existencia.
A veces con confianza y a veces con duda, nuestros artistas siguen avanzando en sus creaciones y propuestas. Finalmente confiando en las posibilidades del acto creativo como herramienta principal, que expone sus inquietudes y angustias. A veces habitan el interior de su pecho y pocos se atreven a evidenciar o visibilizar, ya que es aceptar que algo les ha sacado de su serenidad. Su profunda sensibilidad ante la hostilidad externa inherente a sociedades moldeadas con artificialidad, les permite ver que hay construcciones que ocultan la esencia de la naturaleza, nuestra naturaleza.
Esta muestra es una invitación a un viaje interior, no desde la huida, si no desde un acto de coraje con el cual se busca exaltar la fortaleza humana, que reside en la aceptación de la incertidumbre como parte inevitable del proceso vital. Valorando la existencia, los instantes y los privilegios que sí podemos experimentar. Al mismo tiempo que nos invitan a reflexionar sobre las diversidades que nos rodean o nos dan contexto, como personas y como artistas.
A pesar de la incertidumbre, hay una esperanza latente como una fuerza invisible, silenciosa y persistente de nuestra capacidad humana, para surgir como una entidad real consiente de entre nuestras sombras. Reconociendo que somos parte de la naturaleza, podemos establecer un sentido de pertenencia que funge como una ventana hacia el Sol. Con la cual nos damos cuenta que podemos entrelazar conceptos abstractos y acciones reales, para dar forma a nuestra historia, nuestra búsqueda, dando pasos firmes en este andar incierto pero lleno de significado, como entidades consientes y como artistas.
Daniel Morales González Artista Visual








