INFIERNO XXI
César Villegas intenta desafiarse de manera continua abordando temas sociales, colocando un libre juicio y aportando una sugerencia con su trabajo, teniendo en mente cumplir con un mensaje e imagen de una manera formal. Se permite recrear su entorno en una obra inquietante, de atmósferas corrompidas, de demonios recreados sin compromiso con nadie más que consigo mismo, infiernos dantescos que su imaginación abundante plasma con técnica y destreza muy propios.
Villegas, crea los horrores de un escenario que nadie quiere ver ni sentir, una realidad que se pretende ocultar, pero que no se puede ni ligeramente ignorar. Gracias a su imaginación y con un trazo educado y lenguaje visual muy personal, pinta la situación de violencia, que envuelve a nuestro país y logra que el espectador cavile, reflexione y esté de acuerdo o no, testifique esta cruenta realidad.
En el caso de César, cuenta su historia inspirado en la Divina Comedia y la realidad de su México contemporáneo que vive convulsionado. Sus pinturas son contextos de seres que develan mutilación, desprendimiento, renacer avernal, dolor, angustia, desesperación y miseria espiritual, el autor se toma su tiempo y es concienzudo en cada pincelada. Se puede también decir que varios de sus personajes muestran descaro, negligencia y animadversión hacia el resto de sus ambivalentes, por lo que uno puede, si se presta atención, hasta escuchar sus voces cavernosas, guturales y de sufrimiento.
Un pintor en toda la extensión de la palabra, se ha mantenido fiel a su estilo y su progreso es encomiable. Villegas se ha superado a sí mismo y en sus obras se ve el enriquecimiento artístico que la disciplina otorga. Su obra refleja preocupación y él sin miramientos la recrea y pone a prueba la capacidad de cada uno para no ignorar ese infierno, ese fuego abismal que esperamos se apague pronto.
Emilio Delgado Hernández Curador Teatro de la Paz, S.L.P






