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LEGADO FAMILIAR

Mi trabajo parte de la experiencia personal dentro de una familia disfuncional marcada por el alcoholismo. A través de figuras con cráneos y piedras, exploro el dolor, los lazos tóxicos y la infancia rota. Pinto desde mi historia, desde un hogar sin paz que marcó mi vida. No busco culpabilizar, sino acompañar, entender y sanar.

Como en Alcohólicos Anónimos, mi pintura es una forma de compartir y liberar. Cada personaje sin rostro está cargado de símbolos y emociones. Me interesa representar lo que se oculta tras lo cotidiano mediante

metáforas del dolor, la memoria y la resiliencia. Mi arte transforma el dolor en lenguaje visual y espacio de diálogo emocional. Todo comenzó en pandemia, al huir de la violencia doméstica.

Desde entonces, perdono, agradezco y rompo el ciclo a través del arte.

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